martes, 7 de agosto de 2007

Ocaso (Septiembre 2002)

Agobiado ya de números insensibles y tinta cómplice
de gestos autómatas y paredes que encierran
suspiros y observan con recelo.

Sueño con intensidad el dulce aroma de jazmines
y despliego bosques de algodón donde
descansan mis pensamientos aturdidos.

Susurro silencios que despejan
oscuras nubes y desnudan
un sol inimaginable.

Un ave pequeña despide una
pluma que aún conservo
en mi mano.

Despierto algo exaltado
y abro la ventana que enseña
aquel cielo tan ajeno.

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