Como con audacia, casi con destreza,
él se pierde en su integridad;
un bohemio en la multitud.
La vida le sonríe de noche
pero él se entristece con la luna
y permanece lívido en la oscuridad.
Solo, como siempre quiso.
Preso del olvido y del desprecio
se refugió en un secreto jardín
y durmió entre flores descoloridas
que abrigaron su desconsuelo.
Su corazón latía áun más rápidamente
pero nunca logró despertar de su sueño
y su cuerpo gélido se expuso al día
que mostró su luz desde temprano.
Los días se sucedieron
y las flores crecieron coloridas,
mientras él yacía bajo un jardín que no conoció,
y su sueño quedó atrapado
bajo pétalos marchitos.
Con el tiempo, se llegó a afirmar
que nunca hubo un jardín más hermoso.
martes, 7 de agosto de 2007
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